Suena el silbato del arbitro Rody Zambrano, a los 92
minutos del encuentro disputado en la fría noche que cayo sobre el estadio
Nacional de Santiago en Chile, el grito de emoción y alegría de Juan
Antonio Pizzi (DT Chileno) no se hizo esperar y junto a él, retumbaban el
grito del 85% del estadio que estaba vestido de rojo. Por otra parte, se veía
un jugador sentado y con la mirada al suelo, sin ánimos, un jugador vestido
de blanquirrojo que en lo que duró el partido jamás había dado
síntomas o acciones de tristeza o rendimiento. Por el contrario, este jugador, era el que mejor desempeño tuvo durante el encuentro de los
"rojiblancos", dejando todo en cada balón que venia hacia él. Su
mirada parecía humedecerse poco a poco y el enfoque de la cámara dejo de
mostrar a los jugadores chilenos para centrarse en este jugador, que parecía, iba
a protagonizar una escena para los titulares del día siguiente.
¿El porque de esa mirada?, parece ser simple la
respuesta, tal vez por su cabeza pasaba todo lo que había puesto en ese
partido, tal vez se le cruzaron recuerdos de cuantos golpes había recibido en
el tramite de los 90 minutos, tal vez pasaba por su mente los treinta millones de
peruanos ilusionados con romper la racha de no poder ganar en Santiago hace
muchos años, tal vez por su mente se cruzaban pasajes del partido como el gol
que anoto Edison Flores y que lo grito con el corazón pensando
en poder remontar el resultado, quizás en sus recuerdos le vino una promesa que
le hizo a su madre de poder anotar y traer un triunfo de tierras sureñas, tal
vez podría ser que la cinta de capitán le hacia sentir algún tipo de
presión, tal vez recordó el momento en que vio el gol de Jayo a Chile en
ese mismo estadio por las clasificadoras al mundial de Corea-Japón
2000 y que lo grito junto a toda su familia sentado en el sofá en el que
hoy su madre estaba sentada ilusionada y emocionada de verlo con la nueve en la
espalda y una cinta que indicaba que era su persona la elegida para comandar a
un grupo en busca de una (ya a estas alturas), histórica clasificación a un mundial,
podría ser cualquiera de estas respuestas, tal vez todas juntas, nadie lo sabe
mas que Él a ciencia cierta, lo que si sabemos todos los que pudimos ver
el partido es que a ese jugador no se le podía reprochar nada, al menos en este
partido.
Esos ojos húmedos eran quizá los mismos que tenían
algunos de sus compañeros, era los mismos que mostraba su madre sentada en el
sofá en el que deposito toda su emoción de ver a su hijo con la bicolor, eran
los mismos que tenían treinta millones de peruanos viendo el partido por medio
de una señal vía televisión, eran los mismos ojos húmedos que tenia tal
vez Arturo Vidal, este por anotar el gol decisivo del partido y así darle
la alegría a todo su pueblo, ese que quiso darle Paolo Guerrero al suyo y al no
poder hacerlo solo mostró unas Lagrimas Contenidas...
Redacción(Ángel Leiva)
