martes, 11 de octubre de 2016

Lagrimas contenidas

Suena el silbato del arbitro Rody Zambrano, a los 92 minutos del encuentro disputado en la fría noche que cayo sobre el estadio Nacional de Santiago en Chile, el grito de emoción y alegría de Juan Antonio Pizzi (DT Chileno) no se hizo esperar y junto a él, retumbaban el grito del 85% del estadio que estaba vestido de rojo. Por otra parte, se veía un jugador sentado y con la mirada al suelo, sin ánimos, un jugador vestido de blanquirrojo que en lo que duró el partido jamás había dado síntomas o acciones de tristeza o rendimiento. Por el contrario, este jugador, era el que mejor desempeño tuvo durante el encuentro de los "rojiblancos", dejando todo en cada balón que venia hacia él. Su mirada parecía humedecerse poco a poco y el enfoque de la cámara dejo de mostrar a los jugadores chilenos para centrarse en este jugador, que parecía, iba a protagonizar una escena para los titulares del día siguiente.

¿El porque de esa mirada?, parece ser simple la respuesta, tal vez por su cabeza pasaba todo lo que había puesto en ese partido, tal vez se le cruzaron recuerdos de cuantos golpes había recibido en el tramite de los 90 minutos, tal vez pasaba por su mente los treinta millones de peruanos ilusionados con romper la racha de no poder ganar en Santiago hace muchos años, tal vez por su mente se cruzaban pasajes del partido como el gol que anoto Edison Flores  y que lo grito con el corazón pensando en poder remontar el resultado, quizás en sus recuerdos le vino una promesa que le hizo a su madre de poder anotar y traer un triunfo de tierras sureñas, tal vez podría ser que la cinta de capitán le hacia sentir algún tipo de  presión, tal vez recordó el momento en que vio el gol de Jayo a Chile en ese mismo estadio por las clasificadoras al mundial de Corea-Japón 2000 y que lo grito junto a toda su familia sentado en el sofá en el que hoy su madre estaba sentada ilusionada y emocionada de verlo con la nueve en la espalda y una cinta que indicaba que era su persona la elegida para comandar a un grupo en busca de una (ya a estas alturas), histórica clasificación a un mundial, podría ser cualquiera de estas respuestas, tal vez todas juntas, nadie lo sabe mas que Él a ciencia cierta, lo que si sabemos todos los que pudimos ver el partido es que a ese jugador no se le podía reprochar nada, al menos en este partido.


Esos ojos húmedos eran quizá los mismos que tenían algunos de sus compañeros, era los mismos que mostraba su madre sentada en el sofá en el que deposito toda su emoción de ver a su hijo con la bicolor, eran los mismos que tenían treinta millones de peruanos viendo el partido por medio de una señal vía televisión, eran los mismos ojos húmedos que tenia tal vez Arturo Vidal, este por anotar el gol decisivo del partido y así darle la alegría a todo su pueblo, ese que quiso darle Paolo Guerrero al suyo y al no poder hacerlo solo mostró unas Lagrimas Contenidas...



Redacción(Ángel Leiva) 

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