domingo, 21 de mayo de 2017

¡Levántate Maicelo!

¡Levántate Maicelo!  Era seguramente el grito de muchos en sus casas viendo la pelea por TV. Eran las palabras que salían involuntariamente de sus alumnos viéndolo tendido a través de la TV gigante puesta en el lugar de entrenamiento para ver al ídolo en acción.
Pero no era necesario que lo haga para saber lo que vale. El sacrificio que dio para estar parado allí y todos los obstáculos que superó para ser el centro de atención de los 30 millones de peruanos el día de hoy en el mítico Madison Square Garden.

¡Levántate Maicelo! Salía de la boca de los miembros de su familia seguramente desesperados y preocupados porque solo ellos eran conscientes del esfuerzo del “último inca” por estar ahí. ¡Párate hijo! Decía o pensaba su madre quien al verlo tendido en la lona pudo recordar las veces en las que su hijo caía en sparrings en el barrio pero que siempre se paraba a seguir luchando; claro, sin antes conectar la mirada con ella y recobrar fuerzas. La tranquilidad también salía de ella, pues sabía muy bien que su hijo no se iba a quedar ahí tendido para siempre o toda la noche. Lo que vale él, es mucho más de lo que nos muestra a todos los demás y ella lo sabe muy bien.


 ¡Levántate Maicelo! Fue el grito efusivo de muchas de las personas en el recinto deportivo, no solo de peruanos, si no de miles de personas de otras nacionalidades que apoyaban en la pelea al peruano de barrio, humilde, guerrero y chacotero. Seguramente se ganó a unos cuantos más en ese primer round en el que demostró su coraje, demostró que “él que quiere puede” y que “luchar por los sueños siempre tiene una recompensa”. Las piernas no le temblaron para bailar en el ring a su oponente, los brazos no estaban flojos como para no conectar yaps y directos a la cara del contrincante. El tema de la concentración solo lo sabe él, pudieron pasar miles de cosas por su cabeza al conectar, al ser golpeado y al ser derribado. Pero de una estamos seguros todos, su mente no estaba en blanco, si no en rojiblanco.


Redacción(Ángel Leiva) Edición(Sebastian Nores, Jair Perez)


domingo, 26 de febrero de 2017

Cicatriz de un empate

El balón llega a sus pies, faltaban escasos minutos para que aquel encuentro que favorecía al equipo albo culmine. Tenía en mente la consigna como defensa central de aguantar el resultado y, por ende, la pelota. Es entonces que va a pelear un balón dividido el cual gana, pero al continuar la jugada y voltear a dar la espalda al jugador vestido de crema, aquel día en Huánuco, siente que cae un peso sobre la pierna que en ese momento mantenía de apoyo para continuar con su idea de juego; voltea a ver el hecho ocurrido mientras su cuerpo se desploma y se percata que el jugador rival estaba sentado en el campo. Ya tendido en el suelo antes de ver lo ocurrido en su pierna izquierda decide ver el rostro de los compañeros, lo que vio fue aterrador, veía caras de susto en algunos compañeros y hasta en los del equipo que enfrentaba esa tarde, otros atinaban a poner gestos de sufrimiento. A su vez, el jugador comprometido en la jugada no atinaba a tener otra reacción que solo ver la pierna afectada. Luego, pudo observar al árbitro vestido de negro levantar los brazos para indicar el ingreso de los paramédicos a la cancha lo antes posible. Entonces, dejó de suponer y tuvo la valentía de observar su pierna. La primera reacción que tuvo fue de rechazo, rechazo a lo que había pasado, no lo quería creer. ¡Su pierna!, su pierna estaba torcida de forma tal que, solo pensó en dos cosas.

La primera fue ¿qué iba a ser de su futuro deportivo? De esa carrera que recién empezaba a forjar hace un par de años atrás en el fútbol profesional. Tal vez, lo que inundo su mente, no de dudas si no de seguridad, era que debía dejar el deporte que llegó a su vida de un momento a otro y que lo fue envolviendo poco a poco. Lo único que sabía era que su pierna estaba partida. De aquello no había duda, por la forma en que lo veía y el dolor que poco a poco se hacía notar en su rostro conforme iba pasando la adrenalina que le servía de anestesia por unos segundos.

Lo segundo que llegaría a su mente fue la imagen de sus padres. Dentro de su mente los ubicaba en un sillón largo, juntos, viendo aquel 28 de julio el partido en vez de un mensaje a la nación del presidente en aquella época. Se imaginó la expresión de su madre, ese sufrimiento que sienten aquellas mujeres dotadas, no solo por ver la imagen desgarradora en televisión, si no por el sentimiento que llevan en el corazón cuando sospechan o se enteran que algo les pasa a sus queridos hijos. Vio caer una lágrima por la mejilla de su madre mientras esta abrazaba al hombre que estaba al lado, ese que en un principio no aprobaba la carrera futbolística de su hijo, pero que con el tiempo y logros llegaron a convencer que no era descabellada la idea en que primogénito se dedicase al deporte de la pelotita.

Un abrazo de ambos con un rostro de sufrimiento era lo que terminaba de salir en la imagen mental del jugador tendido en el campo mientras que los médicos llegaban hacia él para atenderlo y evitar que la lesión sea más grave. Una vez los médicos dentro del campo, lo primero que hicieron fue hacerle preguntas típicas, que tal vez no venían al caso pues el jugador no se había golpeado la cabeza ni parecía haber perdido la noción como para que le digan ¿cuántos dedos ves? o ¿cómo te llamas? La razón por la cual hicieron esto fue simple, la idea era distraerlo mientras que un robusto hombre vestido de blanco regresaba a su lugar la pierna del jugador. Inmediatamente después, ingresaron corriendo dos jóvenes con una camilla en la cual trasladaron al lesionado a la ambulancia del estadio. Una vez ya en camilla lo primero que hizo el defensor fue llamar a sus padres desde el celular de un médico. Lo primero que le dijo su padre al contestar fue que todo estaba bien, que se iba a recuperar pronto y que no se preocupe por él ni por su madre, que lo apoyarían en todo y que lo esperarían con los brazos abiertos cuando llegase a Lima. Una vez oído esto el jugador, pudo tener cierto margen de tranquilidad, aunque las dudas comenzaban a salir a flote, a causa de eso surgió una pregunta al médico - ¿Cómo está mi pierna? No me mienta. Por favor, dígame la verdad. -  Este cuestionamiento tuvo una respuesta rápida. El doctor le indicó que tal vez sea una lesión muy grave, que veía que se había dañado varios tejidos de la pierna y que demoraría en recuperarse.

Afortunadamente para el jugador, ya en Lima, las placas y rayos x arrojaron que solo tendría una lesión leve a lo que se pensaba. Pero igual era necesario una intervención quirúrgica para lograr corregir aquel problema. Fue entonces así la solución a su lesión. Pasaba el tiempo y el joven defensor tenía las ganas y esperanzas de regresar lo antes posible a las canchas. Sus padres le apoyaban todo lo posible al percatarse que era su motivación. El proceso no fue fácil ni corto, pero sirvió para tener en óptimas condiciones aquella pierna izquierda que hoy en día a consecuencia de la lesión  perdió un poco de sensibilidad y que se mantiene de pie con una placa de aluminio y seis tornillos dentro de ella. 


 

Aquel partido quedó empatado, pero sin duda le brindó una lección de superación y de vida a Luis Alvarez, jugador que actualmente milita en el Club USMP en la primera división peruana, club en el cual sufrió aquella lesión y apoyó en todo momento. Además, en el cual hoy en día es titular en la zaga para el DT Orlando Lavalle, quien en el tiempo de la rotura era el asistente técnico del equipo.

La entrevista iba concluyendo, la hora de almuerzo se hacía sentir, y el calor sofocante, que esa tarde acontecía sobre Santa Anita (lugar en el cual esta ubicada la Villa Deportiva de la USMP) la entrevista llego a su fin con preguntas clásicas de qué aspiraciones tenía dentro de su vida futbolística en un futuro y qué esperaba a fin de año con el club. Las respuestas están demás ponerlas. El “quiero ser campeón y llegar a la selección” (sueño de todo futbolista) se hizo escuchar, pero mas allá de eso, aquella tarde sirvió para darme cuenta y querer transmitirlo a través de estas líneas que "El cuerpo puede resistir todo, el trabajo es convencer a tu mente de hacerlo."



Redacción(Ángel Leiva) Edición(Sebastian Nores, Jair Perez)

domingo, 12 de febrero de 2017

Luego de la tormenta...

Fueron dos puñales, fueron dos disparos, fueron dos baldes de agua fría las que le cayeron a Carlos Caceda, portero crema hoy vestido de gris, era tal vez que no esperaba tremendos disparos de fuera de su área o qué tal vez confió demasiado en la reacción de sus defensas hoy vestidos de guinda. El marco de público que lucia el estadio Alejandro Villanueva era simplemente el reflejo de la pasión por un club, ese de rayas blancas y azules que hoy era local y daba su primer partido por la copa de verano por razones ajenas a lo futbolístico en esta segunda fecha.

Una pelota parada, fue la encargada de abrir el camino a un partido sin mucho movimiento, una pierna izquierda fue la que motivo el grito eufórico de miles de almas que coparon las graderías del estadio, un balón que tomo la dirección correcta justo como lo pensó German Pacheco(el ejecutor) tuvo el poder de hacer que once hombres dentro del terreno de juego agachen la cabeza y otros once salieran gritando y celebrando el tan ansiado primer gol de este 2017 en Matute.

De otro balón detenido surgió el segundo tanto del equipo intimo, Aguiar de bajo rendimiento hoy en el verde parecía demostrar que guardo todo su potencial exclusivamente para esa jugada, esa en la que se saco a un temeroso(por actitud) defensor de la u, esa en la que saco toda la destreza de su pierna derecha para pegarle al esférico, esa que desató la euforia de Pablo Bengochea (DT aliancista) esa que hizo estallar por segunda vez las gargantas no solo de los hinchas locales, si no también la de los seguidores cremas en sus casas, quienes por razones de seguridad no podían asistir hoy al estadio, esa impotencia qué tal vez sentía el crema al ver a sus 11 guerreros dentro del campo y no poder estar ahí para motivarlos con cánticos o gritos desde la tribuna, también lo debió sentir el DT Roberto Chale(U) quien por segunda vez en una semana veía caer la portería de su equipo por más de un gol.

El equipo visitante demostró por segunda vez en una semana que tiene un gran equipo en ofensiva, pero también demostró que no solo de pan vive el hombre, que no solo se puede depender de un buen ataque(que para suerte íntima) hoy no tuvo un buen desenvolvimiento, si no que se debe preocuparse también por el funcionamiento de la parte defensiva, a la vez demostró también que un equipo no puede confiarse de un resultado, hablando ya de la llave de copa libertadores en la que tenía 2 goles de ventaja y la termino perdiendo gracias al trabajo arduo y silencioso que practicó el rival, demostró que tiene un gran equipo en cuanto en nombres se refiere, pero que de nada sirve si no los sabes ubicar dentro del campo y así sacarles el máximo nivel, este fue el segundo golpe duro en la semana que recibió el equipo y que demostró a la gente, periodistas, hinchas y jugadores que no siempre LUEGO DE LA TORMENTA VIENE LA CALMA...

Resumen del ultimo partido... (AL vs UNIVERSITARIO)


Redacción(Ángel Leiva) Edición(Sebastian Nores, Jair Perez)